Amig@s del caballo! Sí han seguido mi blog desde el 2013 conocerán bien mi trabajo. Durante estos últimos diez años que llevo escribiendo les he contado brevemente mi experiencia trabajando con caballos en diferentes países. Aquí les comparto unas fotos de nuestra actividad ecuestre que para mí tienen un valor sentimental y resumen bien este año 2023 que termina, en estas fotos verán concursos, entrenamientos diarios y visitas a otros países para dar clínics.
¡AMIGOS DEL CABALLO! BIENVENIDOS A MI BLOG PERSONAL, AQUI COMPARTIRE CON USTEDES ARTICULOS RELACIONADOS CON LA EQUITACIÓN, TAMBIEN LES HABLARE DE MI TRABAJO DIARIO CON MIS CABALLOS Y MIS ALUMNOS. COMPETIMOS EN SALTO Y ADIESTRAMIENTO.
viernes, 3 de noviembre de 2023
jueves, 2 de noviembre de 2023
Conclusión: ¿Influye la morfología en el trabajo del caballo?
Amig@s del caballo! hoy les comparto la conclusión del anterior artículo en el que hablamos de la influencia de la morfología del caballo y su entrenamiento.
En el anterior post nos quedamos en la descripción del patrón cuadrado en los caballos, en especial describiremos este tipo de patrón en el caballo ibérico.
Para entender un poco mejor el origen del patrón cuadrado en la morfología del PRE, debemos estudiar un poco de la historia del caballo ibérico:
Este caballo fue el más popular para la guerra y la alta escuela desde el siglo XVI hasta el XIX. Resumiendo, en los tratados de equitación desde Pluviniel (siglo XVI), hasta Baucher (siglo XIX), podemos encontrar referencias que confirman la predilección que se tenía por el PRE para los usos antes citados.
La guerra a caballo hacía necesario disponer de monturas ágiles con facilidad para la reunión y un buen carácter para dejarse llevar por el jinete al enfrentamiento con otros soldados; en esos tiempos, la guerra permitía el cara a cara, jinete contra jinete.
Más adelante, con el perfeccionamiento de las armas de fuego, esta forma de combatir era imposible, pero aún así se conserva al caballo ibérico para la tauromaquia y la exhibición.
Volviendo a la morfología, los caballos de patrón cuadrado tienen las espaldas un poco cortas con una grupa ancha y cuadrada; los de patrón rectangular en general tienen espaldas largas y grupas planas. Los caballos de patrón cuadrado, al tener estas características, les es más fácil de elevar y recoger, pero como decía antes, necesitan más tiempo y desarrollo para activar más sus espaldas y conseguir una mayor extensión de sus extremidades anteriores. Pueden tener mucha fuerza en sus posteriores pero tienen dificultades para alcanzar una mayor flexibilidad, estos caballos suelen tener facilidad para la reunión y esto a veces es un problema porque he visto frecuentemente a entrenadores descuidar la flexibilidad por aprovechar la facilidad de sus ejemplares para la reunión.
Trabajar de forma prematura la reunión y olvidar la flexibilidad cuando un caballo no tiene la madurez física y mental adecuada crea caballos rígidos con dorsos que terminan debilitándose.
Supongo que a veces la falta de experiencia de jinetes y propietarios, no les deja apreciar el insuficiente desarrollo de sus espaldas. Cuando un caballo aún no está listo para trabajar en reunión, lo manifiesta con un mal contacto con la mano del jinete, este nota que el caballo toma con fuerza las riendas y no descontrae la mandíbula, lo que llamamos un contacto duro; por desgracia ante un contacto duro, hay personas que en vez de analizar su falta de experiencia, castigan al caballo con embocaduras más severas, pensando que el problema viene de la boca. El caballo no acepta la mano cuando no es capaz de sostenerse, entonces deja de utilizar el dorso y el problema del contacto fuerte deja paso al del contacto inexistente, es decir, el detrás de la mano o encapotamiento del cuello.
Un caballo montado en estas condiciones, en meses pierde toda gracia en sus movimientos y suelen manifestar estrés al pedirles un poco de esfuerzo.
Debemos erradicar este grave error en la formación de un caballo, porque toda monta forzada puede ser considerada como maltrato animal, lo cual está penado por la Federación Ecuestre Internacional.
Un jinete con la suficiente experiencia es consciente de la importancia de la morfología a la hora de formar un caballo. Puede parecer a veces muy difícil desarrollar la flexibilidad y la suspensión de un caballo PRE, especialmente en los potros. Se necesita mucha paciencia y técnica para impulsar al caballo sin que pierda la suspensión y precipite sus movimientos; si el caballo corre, perderá amplitud y sufrirá lesiones.
Muchas veces vemos caballos ganar las pruebas de funcionalidad con problemas de contacto, detrás de la mano, con trotes malos que recuerdan el movimiento de una máquina de coser.
Nadie quiere admitir que la mala ejecución del movimiento del caballo es producida por la tensión y un adiestramiento insuficiente.
En los concursos de doma clásica se penalizan estos problemas de adiestramiento con notas muy bajas.
Deberíamos ser más agradecidos con los caballos PRE que concursan en funcionalidad y proteger su bienestar, anotando en las hojas de calificación defectos en la biomecánica para motivar un cambio en su adiestramiento y alargar así su vida deportiva.
Cuando un caballo utiliza bien su dorso y la fuerza del movimiento viene desde los posteriores hacia delante sin encontrar en ello resistencia, las espaldas comienzan a soltarse y la cruz se puede elevar, el caballo trabajará en equilibrio, cuesta arriba y desarrollará el autosostenimiento, que dará ligereza a la mano del jinete y unos aires más elevados.
Soluciones:
• Debemos trabajar primero la flexibilidad -que es el camino para el autosostenimiento-, la incurvación y los ejercicios laterales, antes que la reunión y la extensión.
• El contacto adecuado permite trabajar de forma correcta el cuello del caballo, ese es el primer camino para desarrollar la flexibilidad y evitar que el caballo pese en las riendas y no se ponga sobre sus espaldas.
• El encapotamiento y la excesiva incurvación, perjudican la ligereza del tercio anterior.
• El entrenamiento debe ser variado, incluir paseos por la montaña, galope al aire libre, trabajo pie a tierra... debemos de proteger la mente del caballo para que colabore con nosotros, la coacción no es el camino.martes, 17 de octubre de 2023
Último caballo vendido.
Amig@s del caballo! Este mes de octubre hemos venido este caballo castaño con pasaporte de silla Belga, un caballo muy deportivo importado de Bélgica con orígenes de salto. Esperamos que sus nuevos dueños lo disfruten y compitan con éxito, gracias por confiar en mi experiencia!
lunes, 2 de octubre de 2023
Cómo hacer el piaffe.
Las transiciones desde o hacia parada, paso atrás y trote se emplean para conseguir pocos trancos muy cortos, para incrementar el peso sobre los posteriores y mejorar una actitud de reunión, o para crear mayor empuje de los posteriores. No hay que pensar que todo esto se produce simultáneamente. Lo más frecuente es que el caballo no sea capaz de conseguir más que uno de los elementos a la vez. Es normal que cuando los posteriores tienen que portar más peso, se pierda el movimiento, y viceversa, que se obtenga más acción cuando los posteriores se alivian del peso. Puesto que ambos, junto con la impulsión, son necesarios para la consecución del piaffe no hay que olvidarse de omitir ninguno de ellos, y para conseguirlo la forma más útil consiste en encadenar una sucesión de transiciones de parada, trote y paso atrás, con pocos trancos intercalados.
El jinete tendrá que medir las aptitudes de su caballo y conformarse con lo que el caballo sea capaz de producir hasta que vaya adquiriendo la habilidad necesaria. Es importante tomar la precaución de parar antes de que el caballo pretenda hacerlo por sí mismo. En cuanto se percibe que el caballo pierde la facultad de mantener el intento de piaffe hay que sacarlo de ahí antes de que éste se apague.
En estas transiciones, el jinete debe alternar las ayudas de empuje y detención, pasando de una a otra en cuanto la indicación empieza a tener efecto y antes de que este efecto se complete. Las ayudas deben ser momentáneas y discontinuas. No hay que aplicar al tiempo ayudas antagónicas y mucho menos mantener las ayudas aplicadas fijamente.
La pierna empuja al caballo adelante, en cuanto avanza, el jinete le retiene por la acción de la rienda para restringir el avance, pero sin que se detenga por completo. Cuando el caballo empieza a dar signos de quedarse inmóvil, las piernas entran en acción.
No hay que emocionarse por haber conseguido algún indicio de piaffe y aprovechar para intentar exprimírselo al caballo. Uno de los errores más frecuentes en el piaffe ocurre cuando el jinete intenta conseguir un resultado más rápido coartando el avance mediante la manipulación de las riendas y la restricción de cabeza y cuello.
Algunos caballos meten mucho los pies y adoptan con facilidad la actitud de la reunión, pero al empujar se ponen al galope en el sitio en lugar de diagonalizar el trote. No es conveniente castigar esta iniciativa puesto que en realidad el caballo está dando más de lo que se le pide, y por lo general lo hace elevando el tercio anterior, una postura que es buena para el futuro piaffe. Hay que observar si el caballo mantiene la rectitud puesto que esto sucede con más frecuencia cuando el caballo se atraviesa aunque sólo sea un poco. Parar y volver a salir con ayudas menos enérgicas es la primera solución o en todo caso, empezar el acortamiento de trancos en espalda adentro.
La ejecución del piaffe no debe suponer un incremento en la intensidad de las ayudas, más bien al contrario, la aplicación de éstas es menor gracias a la mejor obediencia y más pronta repuesta del caballo.
El caballo llegará en ocasiones a hacer un par de trancos o más de trote en el sitio o casi en el sitio, aunque esto aún no sea un piaffe verdadero, sirve para que aprenda a adoptar una postura de reunión sin dejar de batir el trote.
Por otro lado, no hay que perder de vista el ritmo, pues a la larga se trata de que el caballo ejecute un piaffe homogéneo y simétrico. Mientras que el caballo no sea todavía capaz de sostener un cierto número seguido de trancos de piaffe, para que no pierda el sentido del ritmo, es necesario practicar un trote lo más corto posible durante una cantidad prolongada de trancos, algo parecido a un piaffe andado.
Todos los ejercicios pueden entrelazarse unos con otros, eligiendo en cada momento el más adecuado para mantener el equilibrio idóneo entre reunión, impulsión, disminución de avance, equilibrio, puesta en mano y ritmo.
Después de algunos trancos satisfactorios hay que volver al alargamiento para recobrar la impulsión y el deseo de avanzar. Algunos caballos pierden con demasiada rapidez el deseo de avanzar y tienen tendencia de quedarse detrás de la mano en cuanto se les restringe la salida hacia delante, con este tipo de caballos hay que tener un tacto añadido y nunca coartarles el deseo de ir hacia delante.
Mejorar la Expresión Piaffe:
El piaffe consolidado tiene que tener una cadencia marcada, pero no hay que confundir la deseada cadencia con la ralentización del ritmo provocado por falta de impulsión o pérdida de actividad.
El gesto del caballo en el piaffe, depende del grado de impulsión, de equilibrio y de reunión que es capaz de alcanzar. Para que el piaffe sea brillante el caballo tiene que adoptar una línea de impulsión ascendente. Cuanto más se reúna y redondee el caballo empujando, tendrá su centro de gravedad sobre los posteriores y tendrá más elevación del tercio anterior y por lo tanto más expresivo será el piaffe.
Para asegurarse que el ejercicio final será brillante nunca ahí que dejar que el caballo aprenda a apagar su actividad durante su ejecución. Son mejores tres trancos muy activos que diez trancos apagados. Es más difícil recuperar la actividad perdida una vez que el caballo ha aprendido a no emplearse en el piaffe.
La expresión del piaffe viene paulatinamente a medida que el caballo encuentra su sitio natural, desde ahí solo queda que el jinete le pida la reunión, le active la impulsión y le de la libertad de dejarle hacer.
Faltas Comunes en el Piaffe
El jinete tiene que ser consciente desde el inicio de la enseñanza del piaffe si el caballo tiene tendencia a adoptar una postura o acción que a la larga pueda perjudicar la brillantez del movimiento y modificarlo antes de que se haga habitual, pues es más fácil evitar los defectos que corregirlos después.
El caballo que no eleva las manos es porque ha aprendido el piaffe en una posición que recarga las espaldas, bien por falta de actitud de reunión, bien por falta de impulsión. Esta falta también es común en caballos a los que se les ha enseñado el piaffe, pie a tierra utilizando en exceso el empleo de la vara en los pies, pues aprenden a levantar los pies mucho sin apenas tener actividad en las manos. Al contrario el caballo que apenas levanta los pies es porque se le ha recargado demasiado peso prematuramente sin esperar que se fortalezcan lo necesario. En ambos casos, es preciso volver atrás para que el caballo aprenda a entrar a los trancos cortos de trote sin caer en el defecto que se pretende evitar.
Corregir o intentar obtener un piaffe a base de patadas y espuela, tirones en la boca y fustazos, puede que sirva para que el caballo haga algo parecido a un piaffe, pero al ser impuesto y forzado carecerá de soltura y elasticidad y no dará la apariencia de corrección y facilidad que debe tener.
Los defectos del jinete en el piaffe:
Traccionar de las riendas para retener el caballo e impedir el avance
Incrementar el contacto en lugar de aligerarlo
Comprimir el cuello de caballo
Obligar una colocación detrás de la vertical
Mantener el piaffe mediante contorsiones del cuerpo
Empujar el aire dando botes con el asiento
Abusar del empleo de las espuelas o la fusta
Los defectos del caballo en el piaffe:
Atravesarse al caballo o meter un pie más que el otro bajo la masa
Balancearse, separando o cruzando los pies o las manos
Dejar los pies fuera de la masa
Asimetría o irregularidad en el ritmo
Precipitación de trancos
Ausencia de suspensión o resorte en los trancos
Hundir el dorso o la cruz
Perder la colocación o invertir el cuello
Dejar caer las espaldas
Batir los pies casi juntos
Derrumbar el peso sobre el tercio anterior
Remeter las manos debajo del cuerpo detrás de la vertical
Elevar los pies más que las manos
Botar la grupa levantándola más que la cruz
Perder el resorte de las extremidades
No tener tiempo de suspensión








