lunes, 2 de octubre de 2023

Cómo hacer el piaffe.


Amig@s del caballo! Me preguntan a menudo cómo enseñar el piaffe. Antes de abordar el piaffe es requisito previo que el caballo tenga bien desarrollada su capacidad autoportante, que no pese en la mano, y que permanezca flexible y relajado en cualquier requerimiento de ayudas. Yo procuro esperar a que el caballo sea tan ligero en la mano que lo pueda parar desde el trote solo utilizando mi espalda y asiento. Por regla general, el caballo habrá concluido satisfactoriamente el tiempo necesario de doma básica y estara bien avanzado en la doma de nivel medio. Es esencial que el caballo sea diestro en todos los trabajos en dos pistas y en los cambios de incurvación como muestra de su pericia para transformar diferentes posturas sin perturbación, en otras palabras tener desenvoltura en la flexibilidad lateral, en el traslado transversal de su peso y en el empuje individual de cada uno de los posteriores, todo lo necesario para mantener un depurado grado de rectitud, reunión y respuesta a las ayudas. Más importante aún, requiere haber desarrollado una gran impulsión y dominar las transiciones con elasticidad y soltura especialmente entrar a la parada y partir desde esta en cualquiera de los tres aires. Junto a la reunión, la movilización es una de las claves del piaffe, el caballo tiene que aprender a movilizarse con prontitud sin perder la reunión para lo que hay que practicar las transiciones trote- parada, parada-trote partiendo en actitud de reunión así como intercalar paso atrás para partir al trote con incremento de empuje y aumento de su peso sobre los posteriores. En todo momento, hay que prevenir la aparición de cualquier contracción. La tensión muscular producida por una falta de descontracción provoca en el caballo el deseo de escapar del ejercicio y nunca dará un movimiento que ofrezca la impresión que debe tener la belleza de una danza. La Práctica del Piaffe En principio se trata de conseguir trancos de trote lo más cortos posible sin que el caballo se pare. Al igual que todos los ejercicios que el caballo ha ido aprendiendo hasta ahora, para enseñar el piaffe no hay que ir siempre en una sola dirección, sino que hay que ensayar varias técnicas desde puntos diferentes de iniciación, y dependiendo de la habilidad de cada uno, será conveniente acentuar, que no forzar, la práctica del que resulte más dificultoso para el caballo y aprovechar lo que se manifiesta espontáneamente. En caballos que tienen facilidad para diagonalizar desde el paso, se puede reunir el paso y pedir trote reunido, siempre que exista una actitud de remetimiento de los posteriores, cuando los pies pisan cada vez más cerca de las manos. Las transiciones del trote a la parada, de la parada al trote, del trote a la parada y paso atrás, y del paso atrás al trote, se utilizan para que el caballo retroceda su centro de gravedad y aprenda a hacer trancos muy cortos, medios trancos. La entrada a la parada desde el trote se utiliza, bien para que el caballo bascule su peso añadidamente sobre los posteriores, o bien, para intercalar unos trancos de trote casi en el sitio antes de parar completamente. Salir al trote desde la parada se emplea para que el caballo aprenda realmente a empujar cuando los posteriores soportan más peso, o bien se aprovecha el empuje inicial de la salida para retener los primeros trancos y así conseguir algunas batidas casi en el sitio. 

Las transiciones desde o hacia parada, paso atrás y trote se emplean para conseguir pocos trancos muy cortos, para incrementar el peso sobre los posteriores y mejorar una actitud de reunión, o para crear mayor empuje de los posteriores. No hay que pensar que todo esto se produce simultáneamente. Lo más frecuente es que el caballo no sea capaz de conseguir más que uno de los elementos a la vez. Es normal que cuando los posteriores tienen que portar más peso, se pierda el movimiento, y viceversa, que se obtenga más acción cuando los posteriores se alivian del peso. Puesto que ambos, junto con la impulsión, son necesarios para la consecución del piaffe no hay que olvidarse de omitir ninguno de ellos, y para conseguirlo la forma más útil consiste en encadenar una sucesión de transiciones de parada, trote y paso atrás, con pocos trancos intercalados. El jinete tendrá que medir las aptitudes de su caballo y conformarse con lo que el caballo sea capaz de producir hasta que vaya adquiriendo la habilidad necesaria. Es importante tomar la precaución de parar antes de que el caballo pretenda hacerlo por sí mismo. En cuanto se percibe que el caballo pierde la facultad de mantener el intento de piaffe hay que sacarlo de ahí antes de que éste se apague. En estas transiciones, el jinete debe alternar las ayudas de empuje y detención, pasando de una a otra en cuanto la indicación empieza a tener efecto y antes de que este efecto se complete. Las ayudas deben ser momentáneas y discontinuas. No hay que aplicar al tiempo ayudas antagónicas y mucho menos mantener las ayudas aplicadas fijamente. La pierna empuja al caballo adelante, en cuanto avanza, el jinete le retiene por la acción de la rienda para restringir el avance, pero sin que se detenga por completo. Cuando el caballo empieza a dar signos de quedarse inmóvil, las piernas entran en acción. No hay que emocionarse por haber conseguido algún indicio de piaffe y aprovechar para intentar exprimírselo al caballo. Uno de los errores más frecuentes en el piaffe ocurre cuando el jinete intenta conseguir un resultado más rápido coartando el avance mediante la manipulación de las riendas y la restricción de cabeza y cuello. Algunos caballos meten mucho los pies y adoptan con facilidad la actitud de la reunión, pero al empujar se ponen al galope en el sitio en lugar de diagonalizar el trote. No es conveniente castigar esta iniciativa puesto que en realidad el caballo está dando más de lo que se le pide, y por lo general lo hace elevando el tercio anterior, una postura que es buena para el futuro piaffe. Hay que observar si el caballo mantiene la rectitud puesto que esto sucede con más frecuencia cuando el caballo se atraviesa aunque sólo sea un poco. Parar y volver a salir con ayudas menos enérgicas es la primera solución o en todo caso, empezar el acortamiento de trancos en espalda adentro. La ejecución del piaffe no debe suponer un incremento en la intensidad de las ayudas, más bien al contrario, la aplicación de éstas es menor gracias a la mejor obediencia y más pronta repuesta del caballo. El caballo llegará en ocasiones a hacer un par de trancos o más de trote en el sitio o casi en el sitio, aunque esto aún no sea un piaffe verdadero, sirve para que aprenda a adoptar una postura de reunión sin dejar de batir el trote. Por otro lado, no hay que perder de vista el ritmo, pues a la larga se trata de que el caballo ejecute un piaffe homogéneo y simétrico. Mientras que el caballo no sea todavía capaz de sostener un cierto número seguido de trancos de piaffe, para que no pierda el sentido del ritmo, es necesario practicar un trote lo más corto posible durante una cantidad prolongada de trancos, algo parecido a un piaffe andado. Todos los ejercicios pueden entrelazarse unos con otros, eligiendo en cada momento el más adecuado para mantener el equilibrio idóneo entre reunión, impulsión, disminución de avance, equilibrio, puesta en mano y ritmo. Después de algunos trancos satisfactorios hay que volver al alargamiento para recobrar la impulsión y el deseo de avanzar. Algunos caballos pierden con demasiada rapidez el deseo de avanzar y tienen tendencia de quedarse detrás de la mano en cuanto se les restringe la salida hacia delante, con este tipo de caballos hay que tener un tacto añadido y nunca coartarles el deseo de ir hacia delante.
Mejorar la Expresión Piaffe:
El piaffe consolidado tiene que tener una cadencia marcada, pero no hay que confundir la deseada cadencia con la ralentización del ritmo provocado por falta de impulsión o pérdida de actividad. El gesto del caballo en el piaffe, depende del grado de impulsión, de equilibrio y de reunión que es capaz de alcanzar. Para que el piaffe sea brillante el caballo tiene que adoptar una línea de impulsión ascendente. Cuanto más se reúna y redondee el caballo empujando, tendrá su centro de gravedad sobre los posteriores y tendrá más elevación del tercio anterior y por lo tanto más expresivo será el piaffe. Para asegurarse que el ejercicio final será brillante nunca ahí que dejar que el caballo aprenda a apagar su actividad durante su ejecución. Son mejores tres trancos muy activos que diez trancos apagados. Es más difícil recuperar la actividad perdida una vez que el caballo ha aprendido a no emplearse en el piaffe. La expresión del piaffe viene paulatinamente a medida que el caballo encuentra su sitio natural, desde ahí solo queda que el jinete le pida la reunión, le active la impulsión y le de la libertad de dejarle hacer.
Faltas Comunes en el Piaffe
El jinete tiene que ser consciente desde el inicio de la enseñanza del piaffe si el caballo tiene tendencia a adoptar una postura o acción que a la larga pueda perjudicar la brillantez del movimiento y modificarlo antes de que se haga habitual, pues es más fácil evitar los defectos que corregirlos después. El caballo que no eleva las manos es porque ha aprendido el piaffe en una posición que recarga las espaldas, bien por falta de actitud de reunión, bien por falta de impulsión. Esta falta también es común en caballos a los que se les ha enseñado el piaffe, pie a tierra utilizando en exceso el empleo de la vara en los pies, pues aprenden a levantar los pies mucho sin apenas tener actividad en las manos. Al contrario el caballo que apenas levanta los pies es porque se le ha recargado demasiado peso prematuramente sin esperar que se fortalezcan lo necesario. En ambos casos, es preciso volver atrás para que el caballo aprenda a entrar a los trancos cortos de trote sin caer en el defecto que se pretende evitar. Corregir o intentar obtener un piaffe a base de patadas y espuela, tirones en la boca y fustazos, puede que sirva para que el caballo haga algo parecido a un piaffe, pero al ser impuesto y forzado carecerá de soltura y elasticidad y no dará la apariencia de corrección y facilidad que debe tener.
Los defectos del jinete en el piaffe:
Traccionar de las riendas para retener el caballo e impedir el avance
Incrementar el contacto en lugar de aligerarlo
Comprimir el cuello de caballo
Obligar una colocación detrás de la vertical
Mantener el piaffe mediante contorsiones del cuerpo
Empujar el aire dando botes con el asiento
Abusar del empleo de las espuelas o la fusta
Los defectos del caballo en el piaffe:
Atravesarse al caballo o meter un pie más que el otro bajo la masa Balancearse, separando o cruzando los pies o las manos
Dejar los pies fuera de la masa Asimetría o irregularidad en el ritmo
Precipitación de trancos
Ausencia de suspensión o resorte en los trancos
Hundir el dorso o la cruz
Perder la colocación o invertir el cuello
Dejar caer las espaldas
Batir los pies casi juntos
Derrumbar el peso sobre el tercio anterior
Remeter las manos debajo del cuerpo detrás de la vertical
Elevar los pies más que las manos
Botar la grupa levantándola más que la cruz
Perder el resorte de las extremidades
No tener tiempo de suspensión

lunes, 11 de septiembre de 2023

Influye la morfología del caballo?


Amig@s del caballo! Muchas veces acuden a mí personas que llevan mucho tiempo montando a sus caballos y no logran ver resultados, es como si se quedaran en el mismo nivel.
Antes de empezar a entrenarles, primero examino la morfología del caballo, a simple vista puedes encontrar en su morfología los defectos físicos que impedirán la realización de ejercicios de máximo nivel.
Para que un entrenamiento sea efectivo, no es necesario seguir un método único.
Un buen entrenamiento es aquel que se adapta a la conformación particular de cada caballo y a sus características (caballos demasiado calientes, o fríos, muy sensibles, …etc.)
Para obtener resultados adecuados, debemos pensar en cada caballo como un atleta diferente, con sus puntos fuertes y sus puntos débiles, estos últimos son a los que debemos prestar más atención.
Los mejores caballos de doma que he conocido, por sus proporciones morfológicas podrían entrar dentro de la figura geométrica de un cuadrado, imagínense, tres lados iguales formados por dorso y extremidades delanteras y traseras, el cuarto lado sería la línea imaginaria formada por las distancia entre anteriores y posteriores sobre el suelo.
En este cuadrado imaginario no entraría la mayoría del cuello ni la cabeza, pues esta saldría del cuadrado imaginario que forma solo el cuerpo y las extremidades.
Actualmente es más fácil encontrar caballos que entrarían dentro de un rectángulo, más largos de dorso y cortos de extremidades.
En los caballos PRE también se da esta característica, he conocido caballos PRE cercanos morfológicamente hablando al patrón cuadrado, que demostraron su talento en la competición, actualmente la mayoría de caballos PRE que encontramos son más cercanos al suelo, pues tienen extremidades cortas porque también son más largos de dorso.
Esta característica empezó a darse a principios de los años 20 por recomendación de los veterinarios de la yeguada militar en los centros de reproducción del estado español.
Los veterinarios pensaban en aquella época que las yeguas largas de dorso y anchas de caja torácica tenían ventaja a la hora de gestar los potros en su vientre, ya que estos al tener un buen espacio, se desarrollarían con la ventaja de nacer más grandes y sin dificultades en el parto.
Entonces seleccionaron muchas yeguas destinadas a la cría con éstas características, entre otras.
Unos años después cambiaron ése criterio, pues el dorso largo es un defecto funcional y morfológico que se estaba haciendo muy común.
Esta decisión transformó el patrón racial de la raza que tenía en su comienzo el dorso menos largo y las extremidades más largas, actualmente en razas descendientes del caballo español como lo son el caballo lipizzano, o el lusitano podemos ver que esa característica se conserva aún en su morfología.
Morfológicamente un caballo es más eficaz en sus movimientos si no es tan largo como un rectángulo, ni tan corto como el patrón cuadrado.

Ventajas del patrón cercano al cuadrado:
• Facilidad para la reunión y elevación de sus anteriores, por lo tanto el trote es más cuesta arriba (los posteriores se meten más y desciende la grupa, elevando el tercio anterior) y extendido al alargarlo.
• El galope será más cuesta arriba y la sobre huella al paso será más fácil de conseguir.

Ventajas del patrón rectangular:
• Facilidad para andar de costado y para la incurvación.

Inconvenientes del patrón rectangular:
• Dorsos débiles
• Dificultad para la reunión
• En general trotes menos elevados
• Dificultad para alcanzar la sobre huella al paso

Inconvenientes del patrón cuadrado:
Aquí haré una apreciación más personal, pues la forma en la que se practica hoy la doma clásica, está pensada en el sistema de entrenamiento eficaz en los caballos de deporte modernos. A estos caballos en España les denominamos Centro Europeos y se caracterizan por un patrón más cercano al rectangular. Tienen la ventaja de poseer una musculatura fácil de desarrollar y su estructura esquelética suele ser fuerte, lo cual le facilita la extensión y la sobre huella en sus aires. Para la reunión no tienen tanta facilidad, por eso ahora es más común ver caballos de deporte más cercanos al patrón cuadrado.
El caballo PRE por naturaleza desarrolla con más lentitud su musculatura y su esqueleto, comparado con otras razas, a esto se le denomina desarrollo tardío, esta característica es natural en él por ser una raza pura, ya que no tiene en su genética la influencia de otras sangres que se distingan por un crecimiento más notable.
El caballo de deporte moderno si tiene esa influencia, pues es criado con el único objetivo de practicar deporte. El próximo mes les compartiré la conclusión de este artículo. 

domingo, 20 de agosto de 2023

Las medias paradas.


Amig@s del caballo! Les voy a hablar de las ayudas correctas para realizar con más exactitud la denominada media parada, ayuda tan importante en el adiestramiento de cualquier caballo.
La media parada como dice su nombre, es una ayuda breve de retención de la impulsión, esta ayuda se da para iniciar una transición, o para detener completamente al caballo.
Mis consejos:
Si nuestro caballo es muy sensible no apretaremos mucho las piernas, usaremos primero el asiento junto con la ayuda de tomar y ceder contacto con la rienda.
La media parada ayuda a aligerar el tercio anterior,  por ese motivo el asiento es fundamental.
Con un caballo frío es mejor utilizar la media parada después de haber impulsado y activar al caballo.
Con caballos con poca suspensión, utilizo más las piernas para subirlo y conseguir más elevación, apenas usó la mano y el peso.
Una media parada normal se debería hacer con las piernas el asiento del jinete y el tomar y ceder de riendas, son unas repeticiones de apenas un segundo de esta ayuda de retención.
Hay caballos muy atentos y sensibles, que solo con apretar la pierna o la rodilla ya van más lento.
Debemos ser delicados con nuestras ayudas para no alterar al caballo, a veces menos es más.
La media parada nos ayuda a equilibrar al caballo en los cambios de dirección.
También en los cambios de pié en el aire (volante) prepara al caballo para el cambio de galope.
Cuando tengamos el trote reunido bien definido, con medias paradas podemos llegar al piaffe.
Del galope al paso podemos llegar con medias paradas desde nuestro asiento y piernas.
Yo no entendería la equitación sin la media parada, por eso les ánimo a que las practiquen a menudo hasta que el caballo las entienda bien y consigan un buen efecto que aligere y de gracia al movimiento del caballo. 

jueves, 20 de julio de 2023

Consejos para el adiestramiento del caballo.


Amig@s del caballo! el primer consejo que les quiero darles, es para mí el más importante: debemos de conocer bien a nuestros caballos, debemos saber si están cómodos, sanos y con buena moral, también debemos de conocer su capacidad física, hacerlo trabajar fuerte cuando está cansado solo lo desmotivara y lo hará reacio a esforzarse más en un futuro.

Cada caballo es diferente, unos son verdaderos atletas y otros necesitan más paciencia para obtener de ellos el máximo rendimiento.
Por este motivo cada caballo necesitara una forma diferente de calentamiento y una forma diferente de aplicarle las ayudas, también necesitaran diferentes intensidades de esfuerzo a la hora de trabajar.
Cuando viajo a España a menudo me llaman de ganaderías en donde crían caballos ibéricos, allí aconsejo sobre el entrenamiento de los caballos y casí siempre me preguntan los dueños la misma pregunta: “¿Cuál es el problema de nuestro caballo, por qué no conseguimos que mejoren sus capacidades deportivas?”  Por desgracia les suelo contestar de la misma manera a todos: “el problema no lo tiene su caballo, el problema lo tiene su jinete que no hizo un buen trabajo de base y ahora repercute en su rendimiento.”
Muchos jinetes se saltan partes de la escala de entrenamiento, otros jinetes quieren avanzar y enseñarles cosas difíciles a sus caballos sin que estos estén lo suficientemente musculados y equilibrados, otros sobre esfuerzan al caballo buscando movimientos más espectaculares y lo que consiguen es lesionarlos. También hay jinetes que creen que por bajar la cabeza del caballo ya lo tienen en las ayudas, usan mucha mano y lo que consiguen es dañar al caballo negándole la impulsión.
En resumen, me he dado cuenta de que muchos criadores en su ignorancia de lo que es saber cómo trabaja un caballo de forma correcta, dejan sus caballos en manos de personas con una formación insuficiente. Este es un grave problema, una mala conducción de un caballo desde el comienzo de su adiestramiento termina por arruinar su vida deportiva, cuantas veces he visto buenos caballos ibéricos que han terminado su vida como caballos de paseo porque sus jinetes los apuraron y enseñaron trucos de feria que terminaron con las capacidades físicas y psíquicas del animal.
Con un buen trabajo de base, siguiendo la escala de formación FEI, el caballo mejorara sin sufrir tensiones y se podrá ir aumentando la dificultad de los ejercicios sin problemas más adelante.
Con los caballos brillantes, tendremos paciencia, trabajaremos sin prisa, con los caballos menos talentosos aun tendremos más paciencia y esperaremos resultados con más tiempo.
El primer problema que suelo encontrarme con los caballos mal entrenados es un mal contacto y mala conexión.
Si un caballo se esconde de la mano, lo empujaremos hacia delante y lo dejaremos con una mano suave que recobre la confianza, muchas transiciones con poca mano y mucha pierna nos ayudaran.
Si un caballo nos baja mucho la cabeza y se esconde, lo activaremos y no utilizaremos apenas la rienda exterior.
Si un caballo cabecea, nos indica tensión muscular excesiva, puede estar cansado e incluso sentir algún dolor.
Con la mano baja, dejando que el cuello se estire hacia delante y abajo junto a una pierna interior activa conseguiremos que se relaje y emplee bien el dorso.
Si un caballo es muy caliente y quiere correr, nosotros con el asiento marcaremos el ritmo adecuado, lento y con cadencia, una vez conseguido nos ponemos al paso y repetiremos buscando lo mismo, si sigue queriendo correr, lo montaremos en un círculo de 10 metros y con el asiento y la pierna para retener lo llevaremos más lento y ordenado.
Después de cada esfuerzo haremos una pausa al paso, haremos esfuerzos con el caballo en repeticiones breves y efectivas seguidas de pausas. No hay que prolongar demasiado los ejercicios y no hay que trabajar en el mismo ritmo todo el tiempo, eso aburre al caballo, hay que trabajar mucho en las transiciones y montaremos tanto en ritmos lentos como en más crecientes, en aires de trabajo, medios y largos.
Si tenemos un caballo con poca impulsión dejaremos las manos quietas y buscaremos más energía sin acortar el cuello, siempre es mejor un cuello estirado hacia el filete, un perfil largo que busque el contacto con la nariz a la altura del pecho.
El 90% del éxito montando a caballo es nuestro asiento, el 10% sería la eficacia de nuestras ayudas, la experiencia y una buena técnica. Trabajemos el asiento correcto, hay que darle mucha importancia, pidan ayuda a un amigo, que este los corrija o les sujete el caballo a la cuerda y los ayude a montar sin estribos ni riendas.